El expresidente, Néstor Kirchner compró 2 millones de dólares durante el 2008. Al matrimonio presidencial también se lo acusa de la compra de terrenos fiscales a precios bajísimos pero de un valor importante dada su ubicación estratégica.
Los Kirchner, abogados los dos, y el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández sostienen que estas inversiones fueron realizadas de modo absolutamente legal. A mí no me cabe ninguna duda ¿Para qué transgredir la ley si uno puede incluso beneficiarse de ella?
La cuestión, y creo que esa es la verdadera discusión, es el tráfico de influencias ¿Hasta dónde un funcionario público debería poder utilizar la información privilegiada a la cual tiene acceso para beneficio propio?
Mi pregunta, de todas maneras, va más allá: ¿Hasta qué punto puede la ciudadanía exigir a sus funcionarios lo que ésta no realiza por sí misma? Nuestros políticos y gobernantes no vienen de Marte - aunque a veces eso es lo que parece- si no que emanan de "nosotros" mismos.
¿Qué tal si giramos 180° nuestras expectativas para hacerlas más realistas? ¿Por qué no empezar por nosotros mismos, en lugar de esperar del otro ( o los otros, como en este caso) para iniciar el cambio?
No sé, digo, tal vez es un camino para salir de este atolladero.
martes, 2 de febrero de 2010
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Coincido totalmente! Siempre esperamos una especie de salvador , o padre que nos guie... en este mismo tambien depositamos todo lo malo que nos ocurre como sociedad,sin tener en cuenta justamente que ese especie de caudillo? surgio de nosotros. Seguramente aun nos falta internalizar al padre interno, y por fin salir de la adolescencia,para entrar al mundo adulto y de una vez por todas comenzar a hacernos cargo de lo que elegimos.
ResponderEliminar¿Sabés como lo vivo yo? Como si todo fuera un tsunami, como algo inevitable.
ResponderEliminarEn cambio, creo que si nos hiciéramos cargo de la parte que nos toca algunas cosas se modificarían.