jueves, 18 de febrero de 2010

Una de cal y otra de arena

Así como no me banco que diarios como La Nación y Clarín le tiren con artillería pesada al gobierno nacional, tampoco me cae en gracia que le peguen a Macri por las inundaciones del lunes pasado en la ciudad de Buenos Aires.
A ver. Macri no es santo de mi devoción y dudo que alguna vez lo sea (en principio porque no soy nada religiosa) pero de ahí, a dejar pasar a la hora de analizar lo acontecido el dato concreto de las no menos concretas inundaciones padecidas históricamente en la ciudad y la particular potencia de la lluvia caída, es otra cosa.
Me parece que sería bueno que los periodistas, de una tendencia ideológica u otra, dejen de lado fundamentalismos para avanzar en el diálogo necesario con la opinión pública de la cual son en gran parte responsables. Es claro que la información y la generación de noticias es hoy en día una herramienta importante en las construcciones políticas de uno y otros bandos pero considero que los profesionales de los medios deben priorizar su función de comunicadores y dejar la política (a la partidaria me refiero) a los políticos.
Dicho esto, entonces, me permito sí hacer una sugerencia al Jefe del Gobierno de la Ciudad:
Mauricio, la ciudad, que iba a estar buena, también debería estar limpia. No digo que con un servicio eficiente de recolección no nos vamos a inudar, pero todo podría ser menos asquerosito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario