viernes, 19 de febrero de 2010

Que posse el que sigue

Resulta que Abel Posse, ex ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, firmó, en alguno de los pocos días de su gestión, una resolución que determina el cierre de 82 cursos de la escuela primaria para este nuevo año lectivo. La razón: la cantidad de alumnos inscriptos no justifica su conservación.
Al ser consultado, esta mañana por Horacio Embón en su programa radial, Posse reconoció la acción pero, sin embargo, no se hizo cargo de su responsabilidad y conocimiento cabal del hecho ya que afirmó que sólo refrendó lo que había dejado su predecesor.
Más allá de que desconocemos los criterios utilizados para tomar semejante decisión (en una ciudad donde justamente siempre es un problema conseguir vacantes para nuestros chicos) y que, al menos a priori, no me guste que se avasalle de esta manera a la educación pública, me pregunto: ¿es lógico que, en la misma ciudad, cuando los ciudadanos comunes cometemos alguna infracción - y me refiero a cualquier ciudadano, incluso alguno analfabeto que no siquiera haya podido acceder a la escuela del Estado cada vez más recortada- debamos atenernos a la ley escrita desde la presunción de nuestro conocimiento de la misma, que un funcionario público (o, como en este caso, y por suerte, un ex funcionario) se arrogue como defensa de su accionar el "no sabía lo que firmaba" porque suponía que estaría ameritado por el control del ministro que lo antecedió?
No quiero pegarle a Macri, vamos, que no es culpa de él si el gabinete que designa es de inoperantes...¿No?

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