La presidenta sugirió que consumamos merluza porque, por ahora, no se puede controlar el precio de la carne vacuna. Porsupuesto líderes de la oposición encontraron eco en los grandes medios para criticar dicha sugerencia.
Así como antes la prensa generalizada se había burlado de la exhortación presidencial a comer carne de cerdo, ahora se burlan por el pescado.
El problema es el precio de la carne de vaca, no importa si se la puede reemplazar por alimentos más baratos. No importa la solución. Acá, siempre lo importante es el problema.
¿Pero cuál es el problema?
Si el Gobierno a través de su Secretario de Comercio intenta limitar el avance del precio de la carne está coartando el libre mercado y es denostado en todos los titulares donde, por ejemplo, se habla de cierre de exportaciones.
Ahora bien, si el Gobierno propone una alternativa viable también es denostado, o al menos burlado.
El problema, el verdadero problema somos nosotros, los ciudadanos: carne de cañón.
Si entendemos la teoría básica de libre mercado, sabremos que se rige por la oferta y la demanda. A mayor oferta y menor demanda, menor precio , y viceversa. Es decir: a mayor demanda, menor oferta, mayor precio. Sí, sí, cuanto más consumamos un producto más caro va a resultar.
¿Entonces por qué se burlan de la presidenta cuando sugiere que se consuma menos carne vacuna para bajarle el precio?
La cuestión está en el otro índice de la fórmula. Lo que quiere el sector agropecuario es que se mejore la oferta. Es decir, que haya más carne en el mercado para equilibrar la demanda y por ende el precio.
Entonces el Gobierno, siempre atento a los requerimientos, propone cerrar las exportaciones. De esta manera la carne se queda en casita, hay mucha más carne en el mercado y Doña Rosa contenta.
Los que no se quedan contentos con esta solución son los productores. No, no, no. Por qué vender su carne a precio $ si afuera puede venderla a valor dólar. No. Lo que quieren los señores es que el Estado subvencione la producción de la carne (que por otra parte ya cuenta con subsidios) para producir más y que el excedente de producción se quede en nuestro país.
Todo muy lindo...¿pero no era que bogan por el libre mercado?
Al final, los del medio siempre somos nosotros que no asumimos concientemente nuestro lugar. Si algo es caro no hay que comprarlo y listo (especialmente si hay cómo reemplazarlo). El problema no es la merluza, si no nosotros que en esto del mercado no nos movemos como peces en el agua si no sólo como pescados.
miércoles, 17 de marzo de 2010
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